El ex presidente de la República Serbia de Bosnia y aliado incondicional de Milosevic fue capturado ayer por la noche en Belgrado, tras ser vigilado durante unas semanas por los servicios secretos serbios. El líder serbobosnio, en busca y captura desde hace más de diez años, está acusado de ser el principal responsable del brutal genocidio de Srebrenica (1995). Este paso abre por fin las puertas de la Unión Europea a la República Serbia.
La noche del lunes al martes los medios de comunicación de Europa se llenaron de expresiones como cazado, detenido, o arrestado. Acababa de saltar la noticia de la captura de Radovan Karadzic, uno de los prófugos más importantes de la justicia internacional y todos los periodistas se hacían eco del increíble hecho. El que fuera presidente de la República Serbia de Bosnia (la República Srpska) y principal responsable de numerosas atrocidades cometidas durante la Guerra de Bosnia (1992-1995) fue detenido el lunes por la noche en Belgrado, la capital serbia. “Radovan Karadzic ha sido localizado y arrestado esta noche”, rezaba el comunicado de Boris Tadic, el recién elegido presidente serbio, confirmando una noticia que en algunas partes de los Balcanes hacía casi trece años que se esperaba.
La detención. Según los informes del gobierno serbio, Karadzic fue detenido en un autobús en las afuera de Belgrado, después de haber estado vigilado durante unas semanas. En los primeros informes se insinuó que la inteligencia serbia había recibido ayuda de otros servicios secretos, cosa que se confirmaría a mediados de semana. Pero además se añadió que Ratko Mladic, el otro criminal fugado de la guerra de Bosnia, habría delatado a Karadzic para, llegado el momento, poder negociar su detención y no ser extraditado a La Haya.
Actualmente, el ex presidente serbobosnio trabajaba en una clínica de medicina alternativa con una identidad falsa (se hacía llamar Dragan Dabic), ya que antes de las guerras había ejercido de psiquiatra (además de poeta). Cuando lo detuvieron, la imagen de Karadzic difícilmente se correspondía con la del arrogante jefe de estado que se codeaba con los grandes líderes mundiales en 1995. Con barba y pelo, largos y blancos, y con gafas de pasta, lo primero que pidió tras ser capturado fue poder afeitarse y cortarse el pelo; una forma, quizás, de recuperar su antigua personalidad.
Las acusaciones. Tras la detención, Karadzic fue conducido ante el juez de Belgrado que lleva las investigaciones de los crímenes de las guerras de los Balcanes, que lo mantendrá en prisión hasta que se resuelva el recurso que se ha presentado para frenar su extradición a la Haya. Una vez pasado el trámite, el siguiente paso será trasladarlo a la Haya, a la carcel de Scheveningen, donde el Tribunal Penal Internacional para los Crímenes Cometidos en la Antigua Yugoslavia lo espera desde el año 1995, cuando se le acusó por primera vez. Los crímenes que se le imputan al llamado “carnicero de Sarajevo” cubren una amplia franja de delitos que van desde la violación de las costumbres de la guerra, hasta los crímenes de guerra (usó a 284 cascos azules de la UNPROFOR como escudo humano). Pero las acusaciones más importantes son las que empaparon de sangre el territorio bosnio: el genocidio de Srebrenica (8.000 varones muertos) y el asedio de Sarajevo (43 meses y 11.000 muertos).
Fiesta en Sarajevo. La buena noticia de la detención se extendió rápidamente entre la población. En Sarajevo, la intensa lluvia del lunes por la noche no consiguió mantener en sus casas a los ciudadanos bosnios, que salieron a la calle a festejar una captura que muchos de ellos esperaban como algo personal. Y es que en una ciudad pequeña como Sarajevo la mayoría tienen algún ser querido al que llorar, aunque a partir de ahora quizá todo les sea un poco más fácil. En contraste, Belgrado ha vivido una semana triste y con algunos disturbios. Un puñado de ultranacionalistas serbios que no superaban los dos cientos, se han estado manifestado en la capital desde que se conoció la captura, en contra de la detención y extradición de Karadzic. Reflejando los nuevos tiempos que corren en Serbia, la policía se ha encargado de dispersar las manifestaciones y mantener el orden en la ciudad.
Más cerca de la UE. Con la detención del líder serbobosnio, ya sólo queda un fugitivo de la guerra de Bosnia, Ratko Mladic, el brazo militar de Karadzic. Aunque Mladic también ha demostrado ser bastante resbaladizo (tiene el apoyo del ejército, institución muy resistente a los cambios), la captura de Karadzic hace pensar que pronto será también entregado a la justicia europea ya que, al igual que con Karadzic, se sospecha que los servicios secretos serbios ya conocen su paradero. Esta acusación ha sido uno de los principales obstáculos en el proceso de negociación serbio para acceder a la Unión Europea. Pero aunque con esta detención también se le da un empujón a la candidatura serbia (siempre supeditada a la entrega de los dos criminales de guerra), los líderes europeos no han dejado de puntualizar esta semana que todavía está suelto Mladic.
Aún así, justamente la rapidez en la localización y entrega de Karadzic hace sospechar que Serbia ya sabía dónde encontrarlo. Habría que añadir además el hecho de que la detención haya sido realizada en el preciso momento en que Tadic tiene una mayor legitimidad de la población (preside el país en segundo mandato), tenga una mayor estabilidad política gracias a la coalición con un Partido Socialista renovado y preparado para enfrentarse a sus demonios (aliados de Milosevic como Karadzic incluidos), y cuente con el apoyo casi incondicional de la Unión Europea. En cualquier caso, la detención es una buena noticia para todos ya que permite soñar con la integración total europea, y prácticamente asegura la paz y la estabilidad para unos Balcanes que han sido durante demasiados años el agujero negro de la diplomacia y la conciencia europeas.
Paloma Domínguez