19.1.07

Yo para ser feliz quiero una entrevista

Hola todoelmundo!

Ya sé que me dejé a medias el segundo capítulo del viaje a Londres... pero en este momento me apetece comentar uno de los pocos trabajos de este cuatrimestre que creo que han merecido la pena: ¡la entrevista de radio! Reconozco que me daba algo de miedo y muchos nervios entrevistar a Toni Soler (él es periodista, nosotras estamos en el camino, y temía no estar a la altura -pero bueno, uno no nace sabiendo, no?-) y que en muchos momentos me daban ganas de cambiar de entrevistado para quitarme de encima la presión. Por eso quiero agradecer a mis companyes que siempre mantuvieran el entusiasmo por esta entrevista, que es lo que me permitió seguir adelante a pesar de los tropiezos...

Y es que la cosa tuvo mucha gracia. Todo hay que decirlo! Jejeje!!

Recuerdo que el día en que celebramos mi cumpleaños fue el día en que escogimos al "invitado" de "nuestro programa". Desde entonces hemos dado mil vueltas al cuestionario -que al final no ha cambiado mucho respecto al primero- porque aunque a nosotras nos gustaban las preguntas, a nuestro profe no acababa de convencerle. El profe nos pedía una entrevista previa para conocer mejor al personaje y poder hacer así una entrevista de carácter rica y que demostrase que nos habíamos documentado. Pero nosotras sólo teníamos unos 20 minutos como máximo, y podíamos documentarnos a través de los libros que ha escrito, de sus artículos en La Vanguardia, Polònia,... pero no de fuentes orales (más que algún dato que supiera mi tío Pepe, que fue nuestro contacto -por no decir nuestro enchufe, jejeje... ¡te vamos a comprar una caja de bombones!-). Todo nos hizo tener que aplazar la entrevista un par de veces. Y cada vez... ¡más nervios!
Con la entrevista final en mano, las preguntas más o menos aprendidas y un micro gordo y verde en la mochila, Domínguez, Benito y yo nos dirigimos el viernes a Barcelona para encontrarnos con Fernández en la puerta del edificio donde nuestro entrevistado hace su programa de radio. El primer golpe fue la caida -literal- de nuestra compañera Fernández, que tuvo un traspiés en el autobús y nos llamó para decírnoslo. Sin verla, ¡pensamos que se había hecho un esguince... o algo! Benito decía: "Yo, que soy la más fuerte, la llevo a caballito". Y Domínguez y yo no le dijimos que no... Pronto nos reunimos con F. y nos alegramos de ver que no era para tanto.
Ensayamos las preguntas, entramos. Intento explicarle el motivo de nuestra visita a la recepcionista de la entrada, sin conseguir explicarme -con los nervios una cambia las sitio de palabras-. Entonces me doy cuenta de que sólo hay que decir a qué piso vas -menos mal que F. acudió en mi ayuda, que si no yo sigo hablando: "Mi tío... entrevista...el... ¿el RAC, es esto?"-. Y así subimos por el ascensor (al que quizá deberían multar por exceso de velocidad) y nos encontramos con una segunda recepcionista. Ella nos dio una información muy importante que sería determinante para la entrevista: "Los viernes no viene al programa. Hoy no está".
Así que de vuelta al ascensor (y con una vocecilla interior que nos decía: "El caso es que me suena, eso de que hoy no estaría aquí"), decidimos volver a intentarlo el martes -después de que la recepcionista nos confirmara que de lunes a jueves SÍ está-. La primera recepcionista dijo al vernos: "¿Ya? ¿tan pronto?".
El martes seguimos más o menos el mismo proceso, aunque con las preguntas mejor aprendidas y un micrófono azul más feo todavía -y que hace un molesto Kjjjj cuando lo mueves-. Nadie se cayó. Entramos por la puerta con mucho más acierto que el otro día... y evidentemente la primera recepcionista se acordaba de nosotras. La segunda, la de la planta 15, también. Nos sentamos en cuatro sillones (menos mal que éramos cuatro y no cinco) frente al mostrador de recepción en este orden: B., F., D. y yo. Pero como la segunda recepcionista nos había aconsejado estar pendiente de cuando Toni doblase la esquina para avisarle de que estábamos allí (pues de lo contrario saldría escopeteado sin habernos visto), me cambié el sitio con F., para verlo venir con tiempo. Es que el cuarto sillón estaba justo pegado a la esquina, y lo único que alcanzaría ver sería la espalda de nuestro entrevistado saliendo por la puerta (yo habría salido corriendo, habría tropezado, etc. etc.). Por suerte rectificamos a tiempo y nos recolocamos estratégicamente.
Mientras esperábamos en los sillones pasaron unas cuantas cosas: de fondo se oía el programa de radio -al cierre del programa sabríamos que estaba a punto de salir-; cada vez que alguien doblaba la esquina nos daba un vuelco el corazón, y me entraron ganas de reír -por los nervios-, lo cual se acentuó cuando una de las personas que dobló la esquina fue Artur Mas (que dijo un holaaaa, de ésos que se dicen cuando uno está de paso) y yo creo que a todas nos entraron más ganas de reír -bueno, a todas menos a B., que estaba mirando el móvil y se perdió el sketch-.
Por fin acabó el programa y empezaron a salir chavales de la radio -estaban de excursión-. Y nos preparamos para parar a tiempo a Toni. Yo me repetía mentalmente la forma de presentarme (Hola, soy C., la sobrina de Pepe T.) porque tenía miedo de decir: "Hola soy Pepe T., sobrina de Toni Soler" o algo así. Además, temíamos que nos dijera que no podía quedarse y se tenía que ir -sabía que vendríamos, pero no cuándo-. ¡Pero por suerte nos hizo un hueco! (y por suerte no me equivoqué al presentarme, jeje).
Así, nos condujo a un estudio, quitó la música, le explicamos de qué iba la entrevista y empezamos a grabar. Desde la primera respuesta al cuestionario se nos iluminaron las caras:, la entrevista estaba siendo muy interesante. Con todo lo que nos había pasado no esperábamos que fuese a ir tan, tan bien. Aunque al estar tan metidas en lo que nos contaba no nos concentramos mucho en locutar bien, en parte por los nervios, pero también respiramos tranquilas al ver que la cosa marchaba.
Finalmente salimos de allí ilusionadas por lo que habíamos disfrutado con la entrevista y por el buen trato que habíamos recibido de Toni, de las dos recepcionistas, de los de seguridad, de los técnicos que nos dejaron los micros discretos,... vamos, de todos menos de aquél chico que se rio cuando F. se cayó en el bus.
Y dedico esta entrada a todos los estudiantes, especialmente a los de periodismo, para que la lean y relean en momentos de crisis del estilo "¿qué hace un estudiante como yo en una carrera como ésta?". Porque por muy agobiantes que sean los exámenes y los trabajos, por muy absurdas que consideres algunas lecciones, por muchas noches que pases sin dormir acabando de repasar los apuntes,... simpre hay algo que jamás habrías hecho si estudiaras una carrera diferente, y que te hace pensar que no te equivocaste tanto al elegir esta carrera si de vez en cuando encuentras momentos como éste. Y siempre hay veces que te habrías echado atrás si no hubieran estado allí tus amigos, y descubres que siempre es a ellos a quienes les debes esos buenos momentos, ya que de haberlos vivido sola no hubieran tenido tanta gracia.
Think!

13.1.07

12.1.07

Con ReTraSo PeRo Va...


PsD... Ada no me mates!

3.1.07

6 momentos del 2006

En honor a Andrés Trapiello y a su artículo de más abajo, aquí van mis 6 momentos más relevantes del 2006. Tengo muchos y quizás son mejores o más importantes aquellos que no nombro y que forman parte de mi vida día a día. Pero hay algunos que por alguna razón -no sé cuál-, voy a escribir aquí. Y estos son...
Enero: ¡Nace mi sobrinito Alejandro!
Abril: ¡Me dan el Erasmus para Roma! Salieron los listados antes de lo esperado... y les hizo más ilusión (aparentemente) a mis amigas que a mí! jajaja
Mayo: Viaje relámpago a Benalmádena (Málaga) con Marta. Lo justo para poder desconectar de la rutina y pasarnos unos días vagueando. Visitando la ciudad, en la playa (qué frío!) y de fiesta!!
Julio: Vacaciones, sol, playa, días con Tamara ¡sin parar!, fiestas...
Noviembre: Sábado 11 por la tarde-noche al dejar pasar el tren.
Diciembre: Viaje a Londres. También se me hizo corto pero me encantó. Yo quiero volver...
CFS

2.1.07

Novedades

Comprobando si funciona o no el cambio. ¿Saldrá mi firma automáticamente al pie de la entrada?

1.1.07

Feliz año nuevo

Leyendo la revista Magazine he encontrado un artículo de Andrés Trapiello que me ha gustado. Y por eso me concedo el gusto de copiar un fragmento. Dice así... [...] Cuando por fin comprenden que les pregunto cuáles son a su entender los cinco o seis hechos relevantes, singulares, históricos del año que acaba, todos se han quedado desconcertados, en blanco. Tampoco recuerdan... nada. Y acaso por eso se asustan un poco, quizá porque teman que el no recordar sea síntoma de no haber vivido. ¿Y si hubiésemos soñado todo un año? La gente se aleja, cavilosa, admirada de que el pasado reciente pese tan poco... Y desde luego a todos les sucedieron cosas: uno tuvo en este año un hijo, otro enterró a su madre, alguien encontró un buen empleo, y este fue el año en que a otro le despidieron del suyo... ¿Por qué no lo han dicho? ¿No fueron hechos trascendentales? Desde luego. Incluso para quien perdió al amor de su vida en el 2001, aquél fue el año del desamor, no el del atentado contra las Torres Gemelas. ¿Entonces por qué no han dicho nada de este 2006? ¿Por timidez, por pudor, por modestia? Acaso por una suma de las tres cosas.
Esos hechos particulares han sido mucho más determinantes en sus vidas que guerras, cambios de gobierno, obituarios de gentes ilustres, descubrimientos científicos o gestas deportivas. De hecho, a ése la separación de su pareja le ha entristecido más que todas las catástrofes, naturales o antinaturales, del mundo. Ni siquiera se siente egoísta pensando en ello. Es sólo que el hombre mide el mundo por su desdicha o su alegría personales, como el temor. ¿Temor a qué? Paradójicamente, temor a que el tiempo pase tan deprisa, sin dejar huella, temor a la muerte. Ha pasado un año, el 2006, y el año apenas ha dejado tras de nosotros un tenue rastro de caracol. Brillará como plata, a la luz de la luna, en estas largas noches. [...] CFS