30.4.07

ejpidelmán!



¡Este viernes nos vamos al cine! (Lo siento, Domínguez, quedas excluída del "nos")

Creo que con esta entrada tiro por tierra el prestigio cultural de nuestro blog... (bueno, para compensar, esta semana también veré una de Truffaut) Aunque con las ganas que tenemos de ver la peli, como sea mínimamente mala la próxima entrada será muy cruel (je je je)

Ala, dew!

26.4.07

Café...

Una voz cantada al oído baila con un violín. Se enredan, como el aire con el fuego. Tanto, que en las notas más agudas es imposible separarlos. El violín te trae en bandeja dulces de té arabesco, y la voz humana te invita a cerrar los ojos y sentir en la piel la caricia del aire que sale de los labios de esa mujer. Ese aire sensual, atrevidamente inocente. Elisa… un semitono misterioso ¿Elisa o lieson? En cada canción, un invitado especial: una pandereta, un lamento masculino, un ritmo de vals,… Las melodías que nos ofrece Jane Birkin en este concierto, por lo general, nacen con un bajo continuo y una melodía azul (¿tendrá que ver el color de la pantalla de la sala en que escuché el concierto?), luego empiezan a crecer, caminan a ritmo de timbal, combinando los trotes de juventud con los latidos de un corazón que va ganando experiencia a lo largo de su vida. Luego se van muriendo (bueno, todo se está muriendo desde el momento en el que nace) con el recuerdo de su infancia en los labios: desaparece la percusión, vuelve el bajo continuo, y cierra los ojos de golpe o se desvanece, se marcha sin hacer ruido.
Birkin se contonea tanto en el escenario musical como en la pantalla, y en ambos campos ha sacado partido de su atractivo para hipnotizar al observador, pues es de aquellas personas seductoras hasta en la forma de respirar. Hasta en la parte de su cuerpo exhibida sin reparo en la portada del disco Intégral Olympia: unos labios entreabiertos por los que se asoma el abismo entre las paletas de la cantante.
En un momento del concierto recita un poema, y en esta interpretación su voz me parece monótona. Aunque en realidad se mueva entre dos tonos y no uno. Un tono que mantiene a lo largo del verso y que cae sobre el segundo, que marca el final de la frase. Nada que ver con la gama de colores con que su voz se desliza por los oídos, como una pincelada húmeda y larga de bermellón seguida por un una punzada breve y espesa de verdemar, tan breve como las que adornan la ropa de Las mujeres de Argel, de Delacroix. Tanta variedad de color como en La virgen de Klimt.
Una de las canciones rompe con el resto. No es por un detalle invitado sino por ser una intrusa (toda ella) que pronto pasa de pillarte por sorpresa a convertirse en el alma de la fiesta. Como no sé francés, solo retuve una palabra de la letra, la que se repetía en el estribillo y cerraba la canción con un susurro: café. Cuando, horas más tarde, supe el nombre de la canción (Couleur café), el recuerdo de lo que sentí al escucharla se hizo más intenso, más estimulante… una canción con nombre de piel morena.

25.4.07

Desde Roma...

Hoy se ha celebrado en Italia la fiesta nacional, la fiesta de la República. Un 25 de abril de hace 60 años los aliados y la resistencia conseguían liberar el país. Y para conmemorarlo ha tenido lugar un desfile militar en Roma. Otros, los más "progres", se han ido de manifestación a favor de la paz. Y la inmensa mayoría se ha montado un plan alternativo. Playa, turismo, picnic en una reserva natural... cualquier plan era bueno para salir de la rutina y de la caótica ciudad. CFS

Del amor y otras nostalgias

Elisa... Elisa... Sin saber la letra ni comprender del francés más que tres palabras, el instrumento (un violín, como averigüé después) que sonaba en el aula y la voz de una mujer que llamaba en la oscuridad a Elisa, transmitía una de esas sensaciones que muchas veces al principio no sabes dónde catalogar. En parte es como un cuadro de Klimt. A primera vista todos parecen bonitos, inocentes, pero cuando te fijas siempre encuentras destellos de algo que va más allá: las manos delgadas, las miradas de las sirenas…
La llamada, que a mí me parecía desesperada, a una Elisa incorpórea, me provocó en primer lugar tristeza, porque hacía pensar en algo que no volvería, en pérdidas y nostalgias. Después me sugirió cuestiones más cercanas a la sensualidad, y pensé que probablemente aquella parte era la del recuerdo. Es decir, primero la mujer llama a Elisa, inaccesible, huidiza, y luego recuerda lo que sucedió mientras Elisa era suya.
No sé si fue por ser la primera, pero Elisa es la canción que me impactó y me sugirió más sensaciones. El resto también fueron un descubrimiento: Couleur Café, Dépression Au Dessus Du Jardin (y el momento en que dice aquello de: …que l'amour revienra l'été prochain…), Comment te dire adieu... La voz de Jane Birkin se adaptó perfectamente a todas esas canciones y a los motivos que sugerían Djamel Benyelles, con el violín, Amel Riahi el Mansouri al laúd y Aziz Boularoung a la percusión, evocando paisajes tan típicos como las casas blancas y la arena ocre de Marruecos. Pero no sólo eso. El disco Arabesque (del que surgió el concierto) está repleto de sensualidad y de inspiración. Una sensualidad que no es aquella cursi del descubrimiento, ni tampoco la de la juventud. Es una sensualidad calmada, madura, el poso que queda después de una vida llena de amantes; unida al desamor, a la amargura de sentir la pérdida una y otra vez. Como aquellos vinos viejos, que han esperado años interminables en la oscuridad de una bodega, y que, aunque en la superficie el catador puede sentir que han encontrado el verdadero sabor del vino, en el fondo, también siente un punto amargo. Ha pasado demasiado tiempo. Pero también es un disco de inspiración. Tiene la capacidad de avivar y excitar la imaginación, de la misma forma que lo hacía Jane Birkin con Serge Gainsbourg, que siempre (o casi siempre) escribió por y para su musa. Y eso es lo que siento ahora, inspiración. Si pienso en Elisa, pienso en aquel amor que muchas veces se agota porque lo has dado todo al principio. Y aunque sepas que esa es la causa, no habrías deseado dar menos y extender el amor, porque entonces sólo habría sido como un cuadro del peor Rothko, y siempre, siempre, prefieres y preferiste, un cuadro de Klimt.
Anónimo ;)

19.4.07

AlGo dE RoMa 2006


El Coliseo


Los RomaNoS...


Roma de Noche








Haciendo el tonto







Una excursión: Pompei


Pizza and Pasta

18.4.07

Esto es una obra de arte

Si por casualidad pasaste el viernes pasado por la parada de L’Enfant Plaza del metro de Washington entre las 7:51 y las 8:34, tuviste la suerte de oír a uno de los mejores violinistas del mundo, o la desgracia de oírlo y no enterarte. Joshua Bell, que llena auditorios a 100 dólares la entrada más barata, tocó música de Bach con uno de los mejores violines del mundo, un Stradivarius, a cambio de la voluntad. Y la voluntad fue poco más de 30 dólares.
De hecho, de las 1.097 personas que pasaron por allí solo lo reconoció una, y nadie se paró a escuchar. ¿Habría pasado lo mismo si en vez de tocar en el metro en hora punta hubiese tocado en la calle? En hora punta en el metro es muy difícil que algo te haga pararte. Por la inercia, por la prisa, porque el escenario es feo. Pero precisamente por lo feo del escenario, ¿no debería haber destacado algo tan bello? ¿Es bello por que te lo parece o porque la crítica dice que es bello? ¿Te pararías si vieras algo realmente bello, aunque no fuera obra de un autor conocido?
Imagínate que en un viaje a Roma, después de pasarte toda la mañana admirando todas las esculturas de Bernini en la Galleria Borghese, llegas a la plaza Barberini y decides que la valla que rodea a esa fuente roñosa que hay en el centro es un buen sitio para descansar. Como buen turista te haces una foto, y comentas con tus compañeros lo mucho que te gusta Bernini. Gran maestro, sí. Y a la vuelta, hojeando un libro de arte, descubres que la fuente “roñosa” en la que te apoyaste, a la que le diste la espalda, ¡era de Bernini! Si lo hubieses sabido antes, ¿no la habrías mirado de otra forma?
La dependencia del escenario podría llevarnos a pensar qué es lo que hace que el arte sea arte. ¿Es el contexto? Que se lo pregunten a Ravi Shankar. Cuando este músico actuó en el macroconcierto por Blangadesh, ya era mundialmente conocido por la influencia que había ejercido en el estilo de George Harrison. Aunque, por supuesto, también por su virtuosismo. Ravi Shankar salió al escenario. Cogió su sitar y empezó a manipular el instrumento, emitiendo sonidos. Cuando después de unos minutos rasgando las cuerdas se detuvo, el público empezó a aplaudir entusiasmado. Entonces Ravi Shankar les dijo, aproximadamente: Queridos amigos, espero que me aplaudáis por mis canciones con tanto entusiasmo como lo habéis hecho cuando he afinado el sitar.
Mafalda, PDomínguez (Shrek y Asno en otra trepidante aventura!!)

15.4.07

Domingo 15 Abril


Ya va tocando colgar otro post. Y aquí va... En realidad, deberíamos colgar la foto del viaje y decidir cuál es finalmente la que ponemos en el álbum. Pero no os veo mucho por la labor. Y como yo no tengo trabajos de la universidad que colgar... escribo mis pensamientos, ya que mi tarea de corresponsal se ve un poco limitada por la vida Erasmus. Si queréis hago una investigación sobre la vida nocturna de Roma, los Erasmus españoles... pero no me pidáis noticias actuales y candentes porque aquí tengo mi propio mundo diverso al resto... al fin y al cabo, también me suceden noticias actuales y candentes, pero no si tenemos presentes los criterios de noticiabilidad.
Todo esto, para deciros que ya hace dos meses que estoy aquí. Ayer los hice! Y prefiero no contar los que me quedan... porque si estos dos meses han pasado volando... Así que no pensaremos en el futuro y en lo que nos traerá, si no que nos limitaremos a pensar en el presente y a disfrutar cada momento como si fuera el último.

A continuación os adjunto las frases célebres de la noche del Martes 10:
-- El mío estaba para untar en queso. By LBS
-- Cuando fuimos al wc, había un caballero. By LBS
-- Voleu mirar les cartetes? By GaFa’S CaMarEro
-- Me senté en la cama del lupanar y pensé: "Esto está un poco duro". By CFS
-- Cometé el dedo grande si tienes hambre. By LBS. Según fuentes diversas: dos grandes/lo grande.
-- Un clavo quita a otro clavo. Pero tiene que ser un clavo, un clavo GRANDE. By LCP.