London Un viaje para el recuerdo
Después de una larga espera llegó el corto viaje. El 7 de Diciembre a las 17.45 mi gran amiga, la maleta, empezó a tomar el protagonismo de la tarde-noche-madrugada. El trayecto de cinco minutos desde mi casa hasta los ferrocarriles se hizo insufrible y mi pobre brazo derecho (debilucho por naturaleza) aguantó como pudo. El abrigo, la mochila, el bolso... todo me molestaba. Conseguí llegar al ascensor del metro... y bajar sin que se estropeara (la máquina sí que se estropeó). En la estación me esperaba LBS, otra esquina (aunque esta vez no estaba en la esquina), y juntas fuimos en busca de Paloma Domínguez. Después de subir a pie y con mi amiga a cuestas, puesto que la magnifica parada de Sant Josep (Hospitalet de Llobregat) no tiene ascensor, nos encontramos con un hombre en la calle al lado de un container verde que vociferaba. Entre el cansancio y la oscuridad de la noche no pudimos ver que este hombre no era otro que Santiago! El famoso Santiago delante nuestro y nosotras sin darnos cuenta. Amablemente, Santiago nos condujo hacía el coche. En ese momento encontramos a nuestra tercera esquina! Y con ella y sus padres partimos hacía el aeropuerto.
Nada más entrar, hayamos por pura casualidad el mostrador de esa GRAN compañía en la que depositaríamos nuestras confianzas. Pero... no podíamos irnos sin nuestra cuarta esquina! Ella, ya estaba allí... con su madre y Pepe. La hora se iba acercando... máquinas de agua timadoras... despedidas y... listas para embarcar!! Ops! Una hora de retraso, que se convirtió en una hora y media... en la que pudimos comer y bajar a la planta inferior dónde se amontonaban cientos (quizá exagero pero a mi me parecieron muchos) de inmigrantes (o/y turistas) africanos (supongo) que esperaban los autobuses que les llevarían a los aviones. El caso es que a medida que bajaba las escaleras, las imágenes que tantas veces se emiten por los telenoticias mostrando a miles de inmigrantes llegando a las costas españolas en cayucos o internados en los centros de acogida se me vinieron a la mente. Y se me puso el vello de punta. ¿Es casualidad que todos esos vuelos salgan desde esa zona apartada y aislada del resto?
Conseguimos entrar en el avión, después de que a pesar de ser las primeras en la cola, se nos colara la mitad de la cola. Es lo que tiene ser el grupo B. Listas para el despegue! Y sin entender nada... ¿para que van a saber las azafatas castellano si ya saben inglés? Para naaaaadaaaa... Y allí que nos íbamos. Realmente, me impresionaron l@s azafat@s y sus uniformes... Una cosa es que sea una compañía de bajo coste y otra cosa es que tengan mal gusto.
Y... ¡por fin! ¡Llegamos a Londres! Bueno, a Londres no. Londres todavía quedaba lejos. Estabamos en Stansted. Primer shock... judíos ortodoxos. Si, quizás me sorprendo demasiado rápido; pero ver ciertas cosas que solo he visto por televisión pues me choca. Me choca al mismo tiempo que me gusta. Y ahorrándome detalles... llegamos al albergue! Ups... me olvido una parte importante. En el aeropuerto, después de correr... ¡con la maleta! cogimos un autocar que nos llevó a Victoria Station. Al llegar allí, decidimos hacer una visita turística nocturna por la zona en la que nos íbamos a hospedar. Así, que empezamos a dar vueltas... por abajo, por arriba... vimos banderas españolas, hablamos con taxistas, basureros... hasta que una vez que habíamos saciado nuestra curiosidad y explorado los alrededores, cogimos un taxi que nos llevó a nuestro albergue, en el que nos esperaba una fiesta con caída de cerveza por el balcón incorporada. Sintetizando, que nos perdimos y que no nos golpearon con una cerveza en la cabeza de milagro.
Oh My God! El albergue... dormir... nuestra habitación en la última y cuarta planta. Subimos a pie (no había ascensor) con las maletas a cuestas! Gracias a mis amigas logré alcanzar la cima. Y una vez allí... tachán! Una irlandesa en nuestra habitación!! .... logramos meternos a tientas y dormir...
Al cabo de tres horas, sonó el despertador. Las 8.00 de la mañana. Nos esperaba un día duro, y a pesar del sueño, nos levantamos con más ganas que nunca. CFS
No hay comentarios.:
Publicar un comentario