Una visión particular sobre el concepto de objetividad
Las estrategias utilizadas por los periodistas y expuestas por Tuchman en La objetividad como ritual estratégico: Un análisis de las nociones de objetividad de los periodistas pretenden hacer creer que sus noticias son objetivas. Esto funciona como un simple mecanismo de defensa, pero debemos saber que tal objetividad ni ninguna otra es posible.
Si partimos de la premisa de que todo el mundo construye la realidad (teoría sobre la construcción social de la realidad), la realidad no existe fuera de la persona. Por tanto, es fundamental la interpretación, existe desde el principio, desde el momento en que se descodifica el mensaje. Así pues, nos planteamos: ¿Puede un periodista ser objetivo? No. Un periodista debe intentar llegar a la objetividad, pero siendo consciente de que no puede despojarse de determinados factores que le impiden serlo.
El periodista describe e interpreta. Al describir un "hecho", ya está manipulando (no se pretende dar al término manipulación un sentido negativo): utiliza un lenguaje u otro, ordena los hechos de una manera concreta... Esto viene determinado por su cultura, estudios, clase social, ideología, etc; que le hace seleccionar una cosa u otra. El periodista debe protegerse y liberarse de ello, aunque no sea posible conseguirlo del todo. Pero, el periodista no sólo debe luchar consigo mismo. Es un pequeño átomo dentro de una gran red. El periodista se encuentra en medio, entre su audiencia y sus superiores. Para sobrevivir debe buscar un equilibrio que no vaya en contra de sus propios intereses, así pues el periodista debe trabajar con la autocensura (impuesta por el medio para el que trabaja).
El periodista informa y además da su opinión. Debe diferenciar entre información (tiende a la objetividad aunque no sea posible, no hace juicios de valores) y su opinión, para que el consumidor pueda distinguir entre hechos y opiniones y no sea engañado, sabiendo de ante mano que no existe la objetividad. A partir de esto, la audiencia buscará más información y sacará su propia opinión, dejando atrás un comportamiento pasivo.
Además, los medios de comunicación seleccionan las noticias, las jerarquizan, les dan un espacio, un tamaño determinado y ordenan los hechos de la misma. Se produce así una manipulación del hecho (voluntaria o involuntaria) que no muestra "al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir". Por tanto, desde el momento en que sucede el hecho hasta el momento en qué se pone al alcance de la audiencia, ha pasado por una transformación, involuntaria y/o voluntaria. Así pues, nos vemos con capacidad de afirmar que la objetividad "formulada en términos de neutralidad, imparcialidad, o impersonalidad" no existe, aunque si que puede ser un ideal al que aspirar. CFS
16.4.06
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Sí, la objetividad perfecta no existe. Por eso creo que la subjetividad honesta es el término más adecuado para definir el enfoque más honrado para decidir de qué vamos a hablar y cómo lo representaremos con palabras. Y ese término no lo he aprendido de los profesores de la facultad, sino del periodista/investigador Raúl Riebenbauer -uno de los pocos estímulos que hemos tenido en estos dos primeros años de periodismo-.
Mafalda (XD)
Publicar un comentario