“Volver...”, dice la canción, “...con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien...”. Y eso es lo que ha hecho Pedro Almodóvar en su última película, Volver, y de qué forma: retorna a las historias de mujeres solas, al extremo de la sociedad, que sobreviven como pueden, con mentiras o verdades a media. Después del paréntesis temático de La mala educación, el director también ha recuperado para Volver la España más rural, los pueblos de la Mancha; y a su musa, Carmen Maura – espléndida, igual que todas las actrices del film –, después de diecisiete años sin rodar juntos. El retorno de la actriz ya se insinuaba en la anterior película de Almodóvar, La mala edcación, en la cual se mostraba el cartel de una película con el nombre de la actriz.
Pero en la última película del director manchego lo que se recupera ante todo es La flor de mi secreto. En ella se cuenta la historia de Leo, escritora de novela rosa, que regresa a sus raíces, al pueblo manchego que la vio nacer, para poder salir del pozo en el cual se ha sumido su vida. Paralelismos entre las dos películas a parte – incluidos los dos personajes similares de Chus Lampreave –, el mismo Almodóvar comentó que la génesis de Volver se encuentra en una historia que explica Leo (Marisa Paredes).
Y siguiendo todos estos regresos, en Volver (y valga la redundancia) todos los personajes vuelven, pero sobretodo vuelve el pasado, fuente de las preguntas pero también de las respuestas del presente. La película es el retrato exagerado de las relaciones entre tres mujeres de la misma familia, de tres generaciones, la abuela, la madre y la hija. Es también el reflejo, totalmente real de la vida en los pueblos de la España que llaman profunda. Un aspecto de la película que ayuda a darle una credibilidad muy fuerte. Porque cualquiera que haya estado alguna vez en alguno de los pueblos de esta zona, reconocerá el ambiente de las calles y casas; los besos; la devoción de las mujeres por los cementerios y su relación especial con la muerte... Una relación que también es parte de la línea principal argumental de Volver y que articula su parte más dramática. Sin embargo, y por raro que pueda parecer, es este vínculo el que nos permite ver las escenas más hilarantes del film. Así, Almodóvar consigue reunir hábilmente los elementos más dramáticos con los más cómicos (ayudado por sus grandes actrices), de una forma que deja un poso en la memoria del espectador más de cántico a la vida y la supervivencia, que de muerte.
Paloma Domínguez
26.4.06
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