24.12.06

Capítulo II

¡Un poco más y empezamos el día con una ducha de agua fria! Menos mal que la irlandesa nos avisó de que las duchas de agua caliente estaban en el piso de abajo -esto después de deshacer con su sonrisa el miedo que yo le tenía a causa de la primera frase que nos dirigió al llegar al hostal: "Can you tell me WHAT TIME IS IT?!"-.
El famoso desayuno continental no fue tan grande como su nombre indica. Bueno, podías comer todos los crispis que quisieras... pero al segundo día opté por los "cruasanes" de emergencia que traíamos de casa.
Ponemos los pies en las calles de Londres ¡de día! No hay nada que nos haga olvidar dónde estamos (excepto que se oye más español que ingés en las calles, es lo que tiene la Purísima): los taxis, los parquímetros, nuestras queridas cabinas y sobre todo esa sensación de pánico-euforia que se te dispara cuando cruzas la calle y no sabes para donde mirar. Claro que los ingleses, que lo tienen todo pensado, tienen indicaciones en el suelo "Look right", "Look left", cosa que, seguro, nos ha ahorrado un disgusto. Los semáfotos, por cierto, están de adorno -son muy monos, dicen "WAIT", pero allí no hay que wait nada, la gente cruza cuando quiere y los coches también, respetándose mutuamente, por supuesto.
Por cierto, ¿cuál es el primer monumento que vimos en Londres?

Mafalda

2 comentarios:

4 esquinas dijo...

¡A miiiiiii!

Mafalda dijo...

jajajajajajajajaja