Como ya se ha dicho en entradas anteriores, las experiencias de estos años de facultad que más llaman nuestra atención (y que guardamos en la memoria con más cariño) son aquellas protagonizadas por los profesionales del periodismo que vienen a hacernos una visita fugaz a clase. Pues bien, ayer vino un invitado que, de nuevo, renovó mi confianza en la profesión (que suele estar por los suelos, sí).
Supongo que ya habré comentado antes la rabia-que-me-muero que me da cuando me encuentro con esta situación:
- ¿y tú qué estás estudiando?
- Periodismo.
- Ah... ¿entonces te veremos en El Pimiento?
¡No! ¡Dios, no! ¿Es que no existe el periodismo serio? ¿Es que no se dan cuenta de que para mí eso no es periodismo? Y ya sé que el lector pensará: "tú di lo que quieras, pero no deja de ser un tipo de periodismo". Y yo le contestaré: "pues en mi opinión, no debería considerarse como tal". El periodismo debería ocuparse tan solo de divulgar los descubrimientos científicos, culturales, políticos y sociales que contribuyan a construir un mundo más justo, así como denunciar los actos que obstaculizen el camino para lograrlo. ¿Qué vida privada va a contribuir a ello? ¿alguien pretende aprender algo de los personajes de La Lechuga? Me parece muy bien que haya gente que se entretenga con ello (como se dice: lo respeto, pero no lo comparto), pero con ello no hacen más que precisamente eso: ENTRETENERSE. Sí, los informativos buscan también llamar la atención de la audiencia, pero no entretenerla. Que para eso ya están los programas de entretenimiento, ¡¿o no?! (Los profes de la facultad siempre comienzan el curso: "hay dos grandes grupos de contenidos en los medios: la información y el entretenimiento...") Y en todo caso, perdonadme pero creo que hay formas de entretenimiento muchísimo más interesantes y mucho menos repulsivas que los programas del coorazón. Por no decir que para mi estos no suponen ningún entretenimiento, en absoluto.
En fin, este párrafo venía a cuento porque ayer fue la primera vez que alguien (nuestro invitado) dijo que estos programas ¡van a desaparecer! Sí, parece increible, ¿verdad?
No sé si sucederá o no. Pero que un periodista con experiencia y con las ideas claras nos lo dijera me hizo poner nuevas esperanzas en la profesión. Dice que desde el momento en que un programa de humor utiliza imágenes de esos programas de zanahoria para burlarse de ellos, la gente prefiere ver los primeros que los segundos. Y en cuanto un programa prepara el encuentro entre una víctima de maltrato y su futuro verdugo, el público es lo suficientemente sensible para decir ¡Basta!
Por su puesto estos argumentos no son impepinables, y seguramente el lector esté pensando: "Uf, eso no quiere decir nada, estos tienen cuerda para rato". Pero que una persona que trabaja en los medios lo crea firmemente y lo divulgue... seguro que ha encendido esa bombillita que muchos tenemos en la cabeza (y tanto cuesta encender), que dice: "Otro periodismo es posibleeee". En este caso, un periodismo que se deshaga del lastre rosa.
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1 comentario:
Bravo. Y ojalá.
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