12.12.07

Yo para ser feliz quiero una entrevista (III)

Como dice CFS, a algunos nos llega el día en el cual los cuatro años de Periodismo (de arrepentimientos, de quién-me-mandaba-meterme-en-esta-carrera, de por-qué-no-hice-antes-el-trabajo...) cobran sentido por sí mismos. Realmente no es que cobren sentido, es que de golpe (estilo iluminación mariana) te das cuenta de que sin esos cuatro años no habrías llegado donde estás ahora.
Y ahora es hace un mes, en un famoso café de Barcelona. No acabas de asimilar (periodísticamente hablando) lo que escuchas, pero tienes la completa seguridad de que volverías a dar todos los pasos de estos últimos cuatro años para volver a estar aquí, ahora. Es como leer la Biblia y luego descubrir por casualidad que realmente sí que existe el cielo. Esta ha sido la mejor entrevista que he hecho, y muy probablemente la mejor que haré. Y no gracias a mí, si no al entrevistado.
Como decía CFS, es increíble como puedes llegar a conectar en una entrevista. Esto es peligroso, porque puedes acabar perdiendo de vista tu papel y convertirlo todo en una conversación, en la cual acabas mostrando tú también algo de ti. Aún así, es lo mejor que puede pasar, porque entonces el entrevistado suelta amarras y decide que un día es un día y que puede explicar parte de todo lo que lleva en su interior (un ejercicio también para él). Y entonces te fijas en ese silencio... cargadísimo de sentido... y aguantas la respiración y bebes de la copa... para bajar el nudo que tienes en la garganta y pasar a la siguiente pregunta. Y decides que si algo tienes que recordar de la carrera, será esto. Te olvidarás de las clases inútiles, de las noches en blanco, del frío en la facultad... pero recordarás una mañana en un café que, si no te hizo mejor periodista, al menos sí que te hizo mejor persona.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y no podemos leer esa entrevista? supongo que no será lo mismo que vivirlo en directo pero yo tb quiero sentir ese nudo...